Levantarse una hora antes de lo
estipulado y no darte cuenta hasta una hora más tarde.
Agarrar dos camiones de sólo
cincuenta minutos de trayecto en total y que tarden una hora y
cuarenta y cinco minutos el primero y una hora el segundo. Total más
del doble de lo dicho.
Llegar a la nada y que te enteres
de que no existe tu autobús por lo que tienes que agarrar dos más.
Subirse en un autobús hasta
arriba y que todo el mundo te haga un escaner + tac + rayos x.
Que cuando te bajes cada persona
que veas te silbe, jalee o dé coces en el suelo.
Que te bajes de un autobús (se
paga a la salida), te cobren el doble, protestes y la gente defienda
al conductor.
Que te bajes y llegues a la nada
+1 ¿Dónde están las ruinas que íbamos a ver?
Bajar del autobús que te dejaba
en la puerta del recinto arqueológico según la mujer de
"Información y turismo" y caminar treinta minutos a pleno
sol.
Perder las gafas de sol.
Encontrar las gafas de sol porque
un tipo te las ha guardado.
Que el tipo que encontró la gafas
de sol te invite a su casa porque sí.
Ver 'timones' corriendo entre las
pirámides.
Que aparezca el ejército.
Que resulte que los soldados están
haciendo turismo aunque estén de servicio.
Acabar con un fusil- P3 en tus
manos.
Que te hagan una foto con un arma
(siendo seguramente la única vez en tu vida que tengas una ¡ Viva
el pacifísmo hermanos! Todavía no he cambiado tanto), no sea con
tu cámara y por tanto la pierdas.
Ver como hacen un book de fotos de
tu amiga y seas consciente de que un cuartel entero se va a alegrar
la noche mirándola.
Que te lleven en un convoy militar
hasta la estación de autobuses y no te secuestren.
Recibir una invitación a una
fiesta con todo el pelotón militar y querer salir corriendo de
allí.
Que aparezca un policía, te
preguntes si te va a multar por estar como civil en un convoy
militar de servicio y se te pase el susto al ver que es una
albondiga humana.
Que un tipo te empiece hablar en
el autobús y te de su tarjeta para llevarte de turismo por D.F. con
unas amigas suyas expertas en precolombinos y sólo por decir que
estudias antropología.
Llegar al albergue y no poder
abrir la puerta de tu habitación porque se ha quedado atrancada.
Mirarte al espejo y darte cuenta
de que estás roja como un alemán en Benidorm.
Que tu amiga diga “me apetece un
cigarro” y aparezca una chica con una corona de flores, le regale
un pitillo y le diga “¿quieres más?”
Darte cuenta de porque Dalí salió
de México diciéndo que no regresaría a un país que fuera más
surrealista que sus pinturas.
¡Hola, Klara y compañeras (no sé cómo aún no la habéis matado por el desorden) de Klara!
ResponderEliminarPrometo pasarme por aquí con calma y leeros. Mientras tanto, dos cosas:
1. Vuestro conejo (que ansía la libertad, y que deberías soltar o cocinar) NO se puede llamar Sammy.
2. Porque sé que Klara no os lo enseñará: http://www.youtube.com/watch?v=c2ByEeR9Jbg
La Felicidad no depende de lo que más pueda pasar, sino de la forma en que percibimos lo que nos ocurre.
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