viernes, 28 de noviembre de 2014

De Colima a Chiapas y tiro porque me toca


San Cristobal de las Casas es un lugar para perderse del mundo y sumergirse en la reflexión. Los siguientes versos son el resultado de un grupo de anónimos con ganas, una noche en el PALIACATE, espacio cultural (22-11-2014).
 
***
Aquella noche el pueblo despertó
y con un grito la boca abrió
al ver a sus jovenes asesinados
sin poder entonar una canción.

Aquella noche de historia y memoria enterradas
los labios del pueblo ya no se negaban a besar la verdad
ni a negar una mentira que arañaban sus alas.

Aquella noche ya nunca amaneció
y el tiempo se paró
y el espíritu del fuego ardiente se apagó
y con todo aquello el pueblo despertó,
cien y un mil caras tiene el Sin Rostro cuya sangre a la patria nos devolvió.


***
Clama el viento al alba
y, sin embargo, le admiraba;
susurra la tierra y se pregunta,
ya sabes, como los perros.

Vaga onda genera el grito.
No te equivoques: es parte de mi trabajo.
Regando las semillas enterradas que fueron los caídos;
aunque los olivos sigan sangrando
las calles siguen siendo nuestras;
perdóname si no estuve a la bajeza de las circunstancias
y no callarán, ni a los muertos, ni a los vivos.
Perdóname
porque, aún en una garganta muda,
no habrá piedra que detenga este molino.

Corre, pero no huye,
no me esperes dormida,
y algún día la cosecha florecerá:
es el sonido de su mundo derrumbándose.

viernes, 24 de octubre de 2014

Fandango Jarocho



Fuertes suenan las jaranas
Acompañadas de la armonía
Nadie puede contenerse
Dando golpes en la tabla
Aire crean las faldas
Notas que llegan al alma
Graves y agudas las voces
Ordenan al cuerpo danzar


Noche sin estrellas pero con música a ritmo de café con pan, mientras un joven y un anciano juegan al ajedrez. Todo ello en la calle sorprendiendo al viandante y provocando una sonrisa.

"Tarima", imágen de Rodrigo Vázquez

martes, 2 de septiembre de 2014

Colima de colinas

Colima tras colinas tras colinas
de verde primavera en pleno otoño
lugar donde los inviernos han sido derretidos por el gesto eternamente cálido de las gentes.
Colimas sobre las que llora el dios de la lluvia cuando todos se esconden en sus nichos y se dejan arrullar por el murmullo de las aguas.
Colima en su gesto eternamente inclinado hacia el pacífico impacificado que se burla de su nombre como exponente máximo de que aquí las palabras han perdido su sentido,
desgastadas como el empedrado por el ciclo continuo de aguas,
o han tomado otros recovecos de significados arcaicos inseridos en el reverso de las pieles, que las gentes atraviesan pero no saben explicar
Colima acolimada, lacónica de gritos fuertes y de golpes directos, experta en dañar en el reverso con la sutileza del alacrán que aguarda bajo las piedras para liberar en un gesto la tensión acumulada de la espera.
Colima colocando una capa ajena de normalidad uniforme sobre superficies claramente desniveladas, rehuyendo la mirada de las pulsiones más auténticas para reverenciar esa normalización progresiva que invade sus vidas como el veneno del alacrán,
sin notarlo hasta que es demasiado tarde para escupirlo.

Colima y sus gentes fascinantes con cuyas cicatrices se puede cartografiar el México profundo
Pie con pie y cargas arrojadas a sus espaldas como alcuzas que arrastrar por las calles
Doblando esquina tras esquinas para encontrar su propia espalda entre cientos de espaldas ajenas

Caminando aún así entre flores secas y renaciendo del lodo como fénix malogrado, su forma de romper esquemas es simplemente vivir brillando a baja intensidad, como si la sombra proyectada por la mirada ajena eclipsase su energía, las ganas de hablar de su dolor y hacer de la condena propia un grito de rabia colectivo.

Las miradas aquí son tan intensas que te arrojan a la conciencia de ti mismo,
y como te dan la vida te la quitan, te colocan y sojuzgan, te objetivan y te llaman, y tienen el poder de convocar desde las pupilas al dios de la lluvia y enviarlo a tronar sobre aquellos que se rebelaron a los dioses naturalizados y, haciendo o existiendo, se revelaron también a sí mismos como los otros, los extraños, los invisibles en forma y demasiado visibles en movimiento.
Las condenan a no ser más que el gemido gutural de su propia sombra, con pleno derecho a vagar por las calles, a ser héroes anónimos y a desenvolverse tras la marca indeleble en su plexo solar que en su peso deja figuras encorvadas como interrogantes de sí mismos desprendiendo en su gesto preguntas al aire cuya respuesta intuyen y niegan las miradas ajenas.
Invisible, te estamos vigilando.


sábado, 23 de agosto de 2014

Tletepetl



Solía despertar deseando que llegara la noche para continuar soñando con tierras lejanas y exóticas donde vivir aventuras y encontrar tesoros.  Ahora no quiero que llegue el ocaso, que pase el tiempo. Me encuentro en uno de esos lugares y cada día descubro realidades.
Cada mañana pienso qué me deparará el día y cuantas adivinanzas tendré que resolver, porque aquí en Colima la sorpresa se esconde en cualquier rincón al que mires. Empezando a hacer girar los pedales de la bici pienso si sus señorías estarán dispuestas a dejarse ver hoy. Como guardianes de la ciudad no siempre se muestran visibles, pues en ocasiones necesitan esconderse cual cazador camuflado a la espera de  vislumbrar su presa.
Llevo dos meses aquí y todavía me asombro al verlos, aunque sea una pequeña parte de ello o una sombra que se intuye entre la bruma. Y si el manto de nubes los cubre no pasa nada, porque sé que están ahí y siento como una fuerza nace en mí, como si me mandasen su energía y su fuego.
Cuentan las gentes del lugar que a veces se enfadan y hacen temblar la tierra, o incluso escupen fuego. Yo sólo puedo pensar en un pequeño Monte del Destino que marca la vida de muchas personas. Ciudades enteras han desaparecido bajo sus hermanos, despertando por ello temor y respeto. Sin embargo, su poder de atracción hace superar todos los miedos y la vida continúa asentándose bajo su abrigo.


Sueño que voy hasta ellos e intento escalarlos. Imagino su interior como Verne imaginó su viaje al centro de la Tierra. Anhelo recorrer sus sendas y encontrarme muestras de una antigua civilización que vivió escondida en los misterios que guardan. Despiertan en mi una gran fascinación y atracción que obligan a buscarlos en cualquier remanso de espacio que dejan los edificios de esta pequeña jungla de casas de colores y templos. Que desatan mi imaginación e inspiran para escribir. Siempre soñé vivir en un lugar donde el encanto natural me envolviera. Ahora estoy a miles de millas de casa, rodeada de esa magia que desprenden y, aunque se hagan de rogar para verse, saben provocar una sonrisa cuando aparecen.

sábado, 16 de agosto de 2014

Receta para un día surrealista

    Todo comenzó con un itinerario de visita turística al recinto arqueológico de Plazuelas, en el Estado de Guanajuato.
  • Levantarse una hora antes de lo estipulado y no darte cuenta hasta una hora más tarde.
  • Agarrar dos camiones de sólo cincuenta minutos de trayecto en total y que tarden una hora y cuarenta y cinco minutos el primero y una hora el segundo. Total más del doble de lo dicho.
  • Llegar a la nada y que te enteres de que no existe tu autobús por lo que tienes que agarrar dos más.
  • Subirse en un autobús hasta arriba y que todo el mundo te haga un escaner + tac + rayos x.
  • Que cuando te bajes cada persona que veas te silbe, jalee o dé coces en el suelo.
  • Que te bajes de un autobús (se paga a la salida), te cobren el doble, protestes y la gente defienda al conductor.
  • Que te bajes y llegues a la nada +1 ¿Dónde están las ruinas que íbamos a ver?
  • Bajar del autobús que te dejaba en la puerta del recinto arqueológico según la mujer de "Información y turismo" y caminar treinta minutos a pleno sol.
  • Perder las gafas de sol.
  • Encontrar las gafas de sol porque un tipo te las ha guardado.
  • Que el tipo que encontró la gafas de sol te invite a su casa porque sí.
  • Ver 'timones' corriendo entre las pirámides.
  • Que aparezca el ejército.
  • Que resulte que los soldados están haciendo turismo aunque estén de servicio.
  • Acabar con un fusil- P3 en tus manos.
  • Que te hagan una foto con un arma (siendo seguramente la única vez en tu vida que tengas una ¡ Viva el pacifísmo hermanos! Todavía no he cambiado tanto), no sea con tu cámara y por tanto la pierdas.
  • Ver como hacen un book de fotos de tu amiga y seas consciente de que un cuartel entero se va a alegrar la noche mirándola.
  • Que te lleven en un convoy militar hasta la estación de autobuses y no te secuestren.
  • Recibir una invitación a una fiesta con todo el pelotón militar y querer salir corriendo de allí.
  • Que aparezca un policía, te preguntes si te va a multar por estar como civil en un convoy militar de servicio y se te pase el susto al ver que es una albondiga humana.
  • Que un tipo te empiece hablar en el autobús y te de su tarjeta para llevarte de turismo por D.F. con unas amigas suyas expertas en precolombinos y sólo por decir que estudias antropología.
  • Llegar al albergue y no poder abrir la puerta de tu habitación porque se ha quedado atrancada.
  • Mirarte al espejo y darte cuenta de que estás roja como un alemán en Benidorm.
  • Que tu amiga diga “me apetece un cigarro” y aparezca una chica con una corona de flores, le regale un pitillo y le diga “¿quieres más?”
  • Darte cuenta de porque Dalí salió de México diciéndo que no regresaría a un país que fuera más surrealista que sus pinturas.

jueves, 14 de agosto de 2014

AQUÍ EN COLIMA... (I)

· Aquí en Colima, la gente toma caldo de iguana como afrodisiaco
· Aquí en Colima, se cantan las ‘Mañanitas’ en vez del cumpleaños feliz
· Aquí en Colima, el chile picante está incluso en el champú
· Aquí en Colima, la hospitalidad implica hacerte comer el triple de lo que es físicamente posible
· Aquí en Colima, la estación seca se caracteriza porque sólo llueve torrencialmente 3 horas al día
· Aquí en Colima, la gente se queja constantemente de lo mal que conducen las otras personas y lo poco que se respetan las normas de tráfico. Luego, ellos al volante hacen exactamente lo mismo y se quejan igual
· Aquí en Colima, cuando quieren decir ‘no’ dicen ‘gracias’, lo cual da lugar a multitud de situaciones extrañas que uno tarda en entender
· Aquí en Colima, no deberías preguntar ‘dónde se coge el autobús’, decir ‘cojan lo que quieran’ o comentar ‘intenté cogerlo pero no pude
· Aquí en Colima, la televisión y el cine te hacen sentir que estás viendo películas en otro idioma
· Aquí en Colima, hay una casa cultural llamada ‘La Artería’, con versos en las paredes y plantas enraizando cada esquina
· Aquí en Colima, la gente te indica las direcciones con ‘subiendo’ o ‘bajando la calle’ sin mencionar izquierda o derecha. Yo sigo viendo las calles planas pero ellos aseguran que están claramente inclinadas hacia el oeste
· Aquí en Colima, cualquier excusa es buena para tomar picante, incluso la resaca
· Aquí en Colima, la gente no lleva casco para montar en bici, pero sí para montar en patinete
· Aquí en Colima, las compresas se llaman ‘toallas femeninas’, son de manzanilla y regalan un accesorio de ‘Hello Kitty’ con cada paquete. Como todo lo demás, también pueden llevar chile
·Aquí en Colima, las lavadoras constan de un aspa giratoria al fondo de un cubo y tienen vida propia: se mueven por sí solas y hacen agujeros en la ropa
· Aquí en Colima, al entrar en tu nueva casa, encuentras una party hard de cucarachas dándote la bienvenida
· Aquí en Colima, una misma calle recibe 4 nombres distintos, dificultando seriamente la orientación en una ciudad que de por sí, no tiene una sola calle paralela o perpendicular a otra
· Aquí en Colima, los lugares no se conocen por su nombre oficial, sino por el apodo que usa todo el mundo. Así, la estatua del primer gobernador de Colima se conoce como ‘El mono
· Aquí en Colima, un zumo de sandía puede esclavizarte al baño por dos semanas
· Aquí en Colima, el betadine es rosa fosforito
· Aquí en Colima, las calles se inundan cada vez que llueve torrencialmente, porque no están preparadas para el drenaje. Sin embargo, llueve torrencialmente casi a diario
· Aquí en Colima, una fumigación con insecticidas que son ilegales en Europa por su extrema potencia no sólo no garantiza la desaparición de cucarachas sino que multiplica la fauna insectil de la casa
· Aquí en Colima, la comida que juran que es ‘no picante’ pica un huevo
· Aquí en Colima, la gente pasa por tu casa vendiendo cosas 24 horas al día, desde el gas a las 8 de la mañana hasta el señor del bolillo a las 11 de la noche; anunciándose a gritos o con su musiquita característica
· Aquí en Colima, el aceite de oliva se considera un lujo mayor. El chocolate en tableta, directamente ni existe
· Aquí en Colima, las tiendas de telas tienen toooodo tipo imaginable de telas, desde tela de alfombrilla de baño hasta telas de lentejuelas con tanta purpurina que dañan la retina
· Aquí en Colima, los muros de las calles están llenos de frases de fomento a la lectura
· Aquí en Colima, la palanca de cambios de los autobuses mide un metro de alto
· Aquí en Colima, es tradicional llenarte la boca de tequila tintado de azul eléctrico y agitarte la cabeza mientras te tapan la boca con un trapo. Lo llaman ‘caballlito'
· Aquí en Colima, no entiendo la mitad de las expresiones cotidianas. Si llegas tarde, ‘pareces cuico de la villa’ y no sabes cómo tomártelo
· Aquí en Colima, las canciones inversionables también están versionadas. Se oye el ‘Escándalo’ de Rafael en latino y ‘La Puerta de Alcalá’ en chunda-chunda
· Aquí en Colima, se alquilan ponies en los cumpleaños de niño
· Aquí en Colima, un señor pasajero puede comenzar a cantar espontáneamente en el autobús canción popular mexicana a pleno pulmón. La gente ni se inmuta. 
· Aquí en Colima, fácilmente te indican una dirección con 'todo derecho' señalando a la izquierda. Hasta que procesas que 'derecho' significa 'recto', te sientes confundida
· Aquí en Colima, hay un señor disfrazado de Michelín a la entrada de la tienda, bailando salsa. Lo triste es que con traje y todo baila mejor que nosotras
· Aquí en Colima, suena ‘Pero mira como beben los peces en el río’ en pleno mes de julio
· Aquí en Colima, la gente comienza a bailar fandango en roda en plena calle
· Aquí en Colima, te invitan a fiestas de cumpleaños aunque no conozcas al cumpleañero
· Aquí en Colima, las ‘cotidianas tormentas diarias’ son fácilmente confundibles con huracanes
· Aquí en Colima, los váteres no están preparados para el papel higiénico
· Aquí en Colima, hay una iglesia o grupo religioso cada dos pasos. Todos se odian entre sí
· Aquí en Colima, cuando hay una tormenta que arranca árboles, los lugareños sacan sus hachas y machetes del cajón de la cocina y salen por las calles en pos de árboles caídos que talar
· Aquí en Colima, el agua fresca se llama ‘agua fresca’ aunque no esté fresca. De hecho, ni siquiera es agua, es zumo de alguna fruta o flor muy diluido
· Aquí en Colima, la gente quiere ‘ser el ajonjolí de todos los moles
· Aquí en Colima, puedes colarte en el área restringida del hospital, basta con llevar una bata blanca
· Aquí en Colima, el autobús de las 18h sale a las 18:55 como pronto
· Aquí en Colima, las letras de canciones dicen literalmente frases como: ‘no es que quiera controlarte, pero no uses minifalda para que no te miren’ y ‘no es que sea agresivo pero si algún chico te habla voy a ponerme violento’. La gente lo ve normal. También es una de las ciudades mexicanas con nivel más alto de feminicidios.
· Aquí en Colima, hay velas de cumpleaños con forma de signo de interrogación, por si no quieres que sepan tu edad. Además, las velas no tienen mecha hasta abajo: o las soplas en el primer intento, o te quedas sin deseo de cumpleaños
· Aquí en Colima, la gente no para de preguntarte qué lengua se habla en España y si te costó mucho aprender español para venir aquí, o felicitarte por lo bien que manejas el idioma
· Aquí en Colima, los espectáculos de flamenco español se hacen con música de Estopa y Mecano
· Aquí en Colima, no hay limpieza municipal: cada uno limpia su cachito de calle
· Aquí en Colima, el mejor saxofonista del mundo toca en la calle
· Aquí en Colima, los signos del teclado no se corresponden con los que aparecen al pulsar la tecla
· Aquí en Colima, los huevos no se venden por docenas, sino al peso
· Aquí en Colima, hay contrabando hasta de papel higiénico, especialmente por mar. Todo lo que se confisca se lo quedan lo de la aduana y lo revenden a particulares
· Aquí en Colima, la corrupción está tan naturalizada que se da a todos los niveles. Es algo así como las normas de tráfico, que están como orientación pero es imposible moverse por la ciudad sin incumplirlas